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RESEÑA HISTORICA ...

. . Comenzada la segunda mitad del siglo XIX, más precisamente en el año 1856, un grupo de inmigrantes europeos se radica en la ciudad de Esperanza, provincia de Santa Fe, para formar la primera colonia agrícola-ganadera del país, iniciando así la actividad agropecuaria en los campos Argentinos. Dentro de esta colonia se encontraba un productor italiano de nombre Nicolás Schneider, que en el año 1878 fabricaba en la Argentina el primer arado de industria nacional, marcando así, el nacimiento de un sector que lleva más de 120 años produciendo maquinarias para los campos del país.

. . A partir de aquellos años se fueron sucediendo ininterrumpidamente distintos emprendimientos, siempre desde el interior del país y dentro de nuestra pampa húmeda; muchos pioneros siguieron los pasos de Schneider y por aquella época en Colonia Gessler un agricultor de nombre Bartolomé Long fabricaba la primera cosechadora Argentina.

. . Ya a comienzos del siglo XX, nos encontramos con que existían varias industrias dentro de este sector, en el año 1915 los fabricantes de máquinas agrícolas se empiezan a multiplicar y en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires, Juan Istilart produce en 1916 toda una revolución para la mecánica agrícola fabricando la primera trilladora a vapor, el mismo Istilart lanza al mercado en 1920 toda una línea completa de rolos y rastras junto a otras firmas como la de Santiago Rosso.

. . En San Vicente, provincia de Santa Fe, Juan y Emilio Senor, que habían comenzado en 1900 a producir carros para el campo, lograron 22 años después, la fabricación de la primera cosechadora Argentina de remolque para tiro animal, todo un avance para los tiempos que corrían; otro de nuestros pioneros fue el italiano Alfredo Rotania, que instalado en Sunchales, provincia de Santa Fe, abría sus puertas en 1916, llegando en 1929 a producir un hito en la fabricación de máquinas agrícolas Argentinas y mundiales, creando la primera cosechadora automotriz del mundo, todo un orgullo para nuestro país; en 1932 en Ciudadela, Miguel Druetta la rediseña y crea la primera cosechadora autopropulsada del mundo con plataforma central, tal cual es hoy en día, y así se sucedían uno tras otro los adelantos en esta industria provocando un constante crecimiento del sector.

. . En 1933 Carlos Miguel Mainero, otro de nuestros pioneros, fundaba su empresa en la ciudad de Bell Ville, Córdoba, y en 1944 creaba uno de los primeros equipos para la cosecha del girasol, algo totalmente inédito en el mundo, casi al mismo tiempo Minervino producía el suyo.

. . En 1939 comienza la segunda guerra mundial y como en casi todos los sectores industriales de los países que no participaban de ella se produce un gran crecimiento, la industria de la máquina agrícola no fue la excepción y creció constantemente durante los 6 años que duro la guerra, abasteciendo a la demanda mundial.

. . Las grandes extensiones de tierras fértiles en nuestro país y las ganas de trabajarlas siguieron alimentando las necesidades de nuevas herramientas para el campo, provocando de esta manera el nacimiento de nuevos industriales de la máquina agrícola en la Argentina, y así aparece en 1941 Santiago Puzzi, que primero en Clusellas, Santa Fe y luego en su nueva planta de San Francisco, Córdoba, creaba la primera cosechadora Argentina con orugas para la cosecha del arroz.

. . Por el año 1950, comenzando la segunda mitad del siglo XX, fabricas locales dieron comienzo a la transformación de máquinas cosechadoras de arrastre en automotrices entre los que se encontraba Don Roque Vassalli, hijo de inmigrantes italiano que por aquellos tiempos en su planta de Firmat, provincia de Santa Fe, fabricaba el primer cabezal maicero para trilla directa del mundo y es hasta la actualidad el mayor productor de cosechadoras nacionales con más de 25000 de ellas fabricadas en nuestro país; otro de los pioneros fue Giubergia que también desarrolló por aquellos tiempos su propio cabezal maicero siendo junto a Vassalli los primeros en utilizar la cosechadora para la recolección del maíz.

. . Ya entrados en la segunda mitad del siglo XX, inician su actividad también en el interior del país muchas manifestaciones de talento y voluntad de hacer cosas para el campo, incorporando siempre inventiva adaptada a las condiciones locales y de la región; es muy difícil describir a todos los que siguieron los pasos de los pioneros; el crecimiento de las industrias de máquinas agrícolas se intensifico, la gran diversidad productiva y geográfica de la demanda de máquinas para el campo argentino provocó la construcción y la adaptación de herramientas especificas que muchas veces orientó a un desarrollo industrial en forma artesanal, siendo esta la principal característica del sector, aún en la actualidad, emergiendo en muchos casos pequeñas industrias familiares que partiendo de un taller, llegaron a desarrollarse como Pymes de buen nivel industrial con alcance local, nacional e incluso en algunos casos de alcance internacional.

. . En 1951, un decreto ley declaró de interés nacional la industria de maquinaria agrícola existente, perfeccionando la vigencia de un decreto más genérico, para toda la actividad mecánica, año 1944.

. . En el año 1960 las fábricas argentinas de máquinas agrícolas exponen en una feria industrial de Italia cosechadoras y cabezales maiceros. Aparecen por estos tiempos implementos de labranza especial para la conservación de suelos como los desarrollados por Maracó en General Pico, La Pampa.
. . En el año 1970 la industria argentina del sector intenta acuerdos integracionistas en la región, vendiendo tecnología al exterior e incluso radicando empresas en otros países como es el caso de Vassalli que se instalo por aquellos años en Brasil.

. . El mayor crecimiento del sector se produjo entre 1950 y 1980, año a partir del cual la política económica Argentina se abre a la entrada de empresas multinacionales, hasta aquí la industria de máquinas agrícolas producía para el mercado interno con sello Argentino, fue esta la época donde nacieron la mayor cantidad de empresas del sector, claro que a cambio de quedar desconectada del resto del mundo, con ausencia de principios generales de diseño, sin normas de fabricación y falta de elementos de seguridad para el operario.

. . A partir de los primeros años de la década del `80 se produce una apertura económica que posibilito el ingreso indiscriminado de maquinarias importadas, con lo que la industria nacional enfrenta una agresiva competencia internacional bajo condiciones adversas y junto al productor desarrolla la tecnología elegible en ese momento

. . Luego en la segunda apertura de la economía (década del `90), coincidente con la convertibilidad en la Argentina, se ordenó mucho más la importación ya que fue a través de algún convenio con fabricantes nacionales, provocando una pérdida de competitividad terrible con las máquinas provenientes del exterior, lo que hizo que muchas de nuestras industrias tuvieran que cerrar sus puertas pasando el peor de los momentos del sector desde que en 1878 Don Nicolás Schneider producía el primer arado nacional. La evolución económica argentina impone una fuerte reconversión de la industria que hoy se observa en numerosas exposiciones del país, con productos nacionales de primera calidad mundial, sin tener que envidiarle nada a los demás países productores de máquinas agrícolas del mundo.

 

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